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WHATSAPP NOS CAMBIÓ LA VIDA

Actualizado: 26 jul 2023

Compras un celular nuevo, la primera app que bajas... WhatsApp. Estamos adictos, y el momento en el que se “cae” o presenta algún tipo de problema entramos en pánico. Hemos dejado de hablar por teléfono para pasar a escribir mensajes, mandar stickers, reenviar memes, escuchar voice notes eternos y tratar de tener conversaciones con emoticons. Nos quejamos, pero no podemos vivir sin él ya. Tanto es así que ahora si necesitamos llamar a alguien por alguna razón, primero le chateamos por WhatsApp antes de llamarlo para avisarle que lo vamos a llamar.



WhatsApp ha sobrevivido vientos y mareas, ha tenido altas y bajas, ha sobrevivido como la app de mensajería estándar en el mundo. Lo peor de todo es que su penetración aumenta todos los días y cada vez más está embebida en nuestras vidas. Ya no solo es una app de mensajería P2P, sino que también las empresas la han adoptado y ahora literalmente todo está a un WhatsApp de distancia. Debo decir que personalmente prefiero ya chatear con alguien a tener que llamar y esperar en línea mientras me transfieren la llamada o me dejan en cola esperando a que me toque mi turno. Pero sí, realmente WhatsApp ha cambiado la manera como socializamos e interactuamos.


Un rubro en el que WhatsApp abrió la caja de Pandora es en el mundo de la medicina. Antes para poder hablar con un doctor, tenías que llamar a una central telefónica y esperar a que te pasaran al consultorio. De ahí te apañaba la secretaria, que era el filtro para ver si el doctor estaba disponible para atenderte la llamada. Si no estaba disponible la secretaria, lo que hacía era darte una cita. Y si necesitabas ayuda fuera de horas, tenías que mandarle un mensaje por bíper a ver si te contestaba.


Desde que existe WhatsApp, todas las barreras se cayeron y los médicos quedaron totalmente expuestos. Ahora les escribimos a los doctores a todas horas del día, les mandamos fotos que no debemos, esperamos que nos hagan una consulta y nos receten por vía WhatsApp, sin intenciones de ir a consulta ni pagar por sus servicios. Esperamos que estén disponibles para nosotros 24 horas al día los 365 días al año y nos enojamos cuando nos dicen que pasemos por el consultorio.

Las interacciones entre jóvenes cambiaron radicalmente, ahora las relaciones se inician a través de un Like en redes sociales y de ahí pasa a WhatsApp cuando ya se tienen confianza. De ahí migran a una conversación a través de mensaje, fotos, voice note, emoticons y de vez en cuando llamadas o videollamadas. Las interacciones en persona, cara a cara, están siendo cada vez más escasas, lo que lleva a las personas a ser más solitarias, aisladas, inseguras y hasta incómodas socialmente.


Bueno, llegó el momento de hablar de los famosos “grupos de WhatsApp.” Todos los tenemos, todos los odiamos y decimos que nos queremos salir, pero la realidad es que inventamos cada excusa que tenemos. Hemos llegado al punto de incomodidad social, pues preferimos dejar tirado el grupo, más nunca interactuar y que se vaya hasta el fondo de nuestra lista de mensajes antes de decirle a alguien que se salga porque no hace nada en el grupo o simplemente sacarlo o salirte tú del grupo.


La peor parte es que abrimos un grupo paralelo que se llama “Grupo sin xxxx” para poder seguir hablando. Y eso que la incomodidad social sufrida es mínima por- que ni siquiera tenemos a la persona físicamente ahí. Realmente increíble.


Para lo mí, la peor parte es que por fin estamos fuera de la casa, con un grupo de amigos y en vez de hablar con ellos e interactuar, estamos todos pegados al teléfono hablando por WhatsApp con personas que no están ahí. Al final, aleja a las personas cercanas y acerca a las personas lejanas. Mi recomendación: trata de llamar a las personas también, aunque sea para decir hola. Se enojarán, pero luego te lo agradecerán.

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